Hoy, los más de 170.000 afiliados al IProSS —empleados públicos provinciales y municipales, jubilados y pensionados— no tienen ninguna alternativa: la ley los obliga a quedarse en la obra social del Estado, guste o no, sirva o no. Son, en la jerga del sistema, “afiliados cautivos”.
Eso es exactamente lo que quiero cambiar con el proyecto PL447/24, reingresado en 2026 como PL129/26: que cada empleado público de Río Negro pueda elegir libremente dónde depositar sus aportes de salud, ya sea en el IProSS, en una obra social sindical o en una prepaga privada.
La situación actual no es solo una limitación a la libertad individual: es también un problema de calidad del servicio. Las demoras en prestaciones, los cortes de cobertura en clínicas y farmacias, y los reclamos crónicos de afiliados son síntomas de un sistema que no tiene incentivos reales para mejorar, porque sus usuarios no pueden irse. Un sistema que retiene afiliados por obligación legal, y no por la calidad de lo que ofrece, tiene muy pocas razones para ser eficiente.
El proyecto modifica la Ley K N° 2753 —la norma que regula el IProSS desde los años setenta y que nunca fue actualizada en este punto— para que el seguro provincial pase a dar cobertura a quienes voluntariamente decidan adherirse. Quienes opten por otra prestadora podrán derivar sus aportes hacia ella. La estructura de financiamiento se mantiene, pero la elección pasa a ser del trabajador.
Vale aclarar que esto no significa el fin del IProSS. Al contrario: la competencia puede ser el mejor incentivo para que la obra social provincial mejore su gestión, transparencia y prestaciones. Un IProSS que tenga que retener a sus afiliados convenciéndolos con calidad de servicio es un IProSS más fuerte y más sano que uno que los retiene por ley.
La desregulación nacional de obras sociales habilitó la libre elección para los trabajadores privados, pero los empleados estatales rionegrinos quedaron afuera porque el IProSS se rige por ley provincial. Solo una ley provincial puede cambiar eso. Ese es el proyecto que sigo impulsando.