Ruta 151. La riqueza que se va y la ruta que se deshace.

Ruta 151 Río Negro Bariloche Argentina

La riqueza que se va y la ruta que se deshace

Hace catorce años que gobiernan Río Negro. Catorce años.

Y hoy pretenden explicar el estado calamitoso de la Ruta Nacional 151 señalando responsabilidades ajenas, como si ellos hubieran sido simples espectadores de lo ocurrido en la provincia durante todo este tiempo.

 

La 151 está destruida. Quien la transita lo sabe: pozos, baches, banquinas inexistentes, falta de señalización y sectores enteros que representan un riesgo permanente para quienes circulan por allí.

 

Pero hay algo todavía más difícil de explicar.

Durante estos años, Río Negro se convirtió en protagonista de algunos de los proyectos energéticos más importantes de la historia argentina. Se negociaron oleoductos, terminales de exportación, proyectos de gas natural licuado e inversiones por miles de millones de dólares.

 

VMOS podrá transportar hasta 700.000 barriles de petróleo por día. Los proyectos de GNL prometen inversiones y exportaciones de una magnitud extraordinaria.

 

Y quienes hoy gobiernan la provincia estuvieron sentados en la mesa donde se discutieron esas condiciones.

 

Entonces la pregunta es muy simple:

¿Por qué no exigieron que las empresas que utilizan intensivamente la Ruta 151 contribuyeran a mantenerla en condiciones?

¿Por qué, cuando tuvieron la oportunidad de negociar contratos, concesiones, permisos y acuerdos vinculados con proyectos que moverán miles de millones de dólares, no incorporaron una cláusula que estableciera una obligación concreta de conservación, reparación o aporte para la infraestructura vial afectada por esa actividad?

 

No estamos hablando de pedirles un favor a las empresas.

Estamos hablando de negociar correctamente los intereses de Río Negro.

 

Las actividades petroleras generan un tránsito pesado extraordinario, aceleran el deterioro de las rutas y producen un impacto concreto sobre la infraestructura pública. Era absolutamente razonable establecer mecanismos para que quienes generan ese desgaste participaran también de su mantenimiento.

No lo hicieron.

 

Y ahora resulta demasiado fácil mirar hacia Nación y decir que la ruta es nacional.

Sí, la Ruta 151 es nacional. Pero defender los intereses de Río Negro es responsabilidad del Gobierno de Río Negro. Y cuando una provincia negocia proyectos de esta escala tiene que pensar no sólo cuánto petróleo va a salir, cuánto se va a exportar o cuántos dólares van a ingresar, sino también qué queda en el territorio y quién se hace cargo de los costos que esa actividad genera.

 

Tuvieron la oportunidad.

Tuvieron los proyectos.

Tuvieron las empresas sentadas a la mesa.

Tuvieron catorce años de gobierno.

Lo que faltó fue exigir una contraprestación concreta para los rionegrinos.

 

Y hay una paradoja que resulta casi grotesca: el asfalto es un derivado del petróleo. Por la Ruta 151 circula buena parte de la actividad vinculada con una de las mayores riquezas energéticas del país y, sin embargo, quienes viven y trabajan allí tienen que esquivar pozos para llegar a destino.

 

No alcanza con administrar la riqueza. Hay que saber defender los intereses de la provincia cuando llega el momento de negociar.

Porque después de catorce años gobernando, ya no alcanza con explicar de quién es la ruta.

También hay que explicar qué hicieron ustedes para que no terminara así.

Dejá un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Scroll al inicio